Me negaba rotundamente a pagar 15 euros por un CH341A que iba a tardar tres semanas en llegar desde Shenzhen, así que pasé todo el fin de semana soldando cables a un Arduino Nano para flashear la BIOS de una placa Socket 7 muerta. Spoiler: funcionó, pero ahora tengo túnel carpiano y el salón huele a estaño barato. ¿Valió la pena ahorrarme el precio de dos cafés? Absolutamente sí. El orgullo de no darle dinero a los intermediarios no tiene precio.