Es fantastico tener a las criaturas por fin dormidas a las dos de la mañana, solo para que el aparato del techo decida imitar una turbina averiada. Seguro que todos estamos disfrutando enormemente de esta maravillosa vibración rítmica que promete regalarnos otra noche en vela. He probado a pegar una pequeña moneda con cinta aislante en el borde superior de una pala y parece que el vaivén ha disminuido bastante. Con un poquito más de fe y paciencia infinita, lograremos que no se desprenda sobre mi cabeza mientras intento descansar diez minutos seguidos. ¿Qué objeto casero os ha dado mejor resultado sin descalabrar el motor por completo?