Todos compran juguetes con sonidos estridentes para supuestamente estimular el cerebro de los niños. Claro, claro... No tiene nada que ver con desestabilizar mentalmente a los padres, por supuesto. 🙄 En fin, harto de que el dinosaurio de plástico gritara a las tres de la mañana por un falso contacto, le abrí la panza y en vez de arreglar el cable, le soldé una resistencia enorme al parlante. Ahora apenas susurra. Mi esposa dice que lo rompí, yo digo que lo mejoré para evitar el espionaje acústico de la corporación juguetera. El silencio es salud.